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Arquitectos: Gabriel Konzevik, reyes rios + larraín
- Área: 2300 m²
- Año: 2017
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Fotografías:Edmund Sumner, Pim Schalkwijk
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Proveedores: URREA
Descripción enviada por el equipo del proyecto. El diseño arquitectónico de este conjunto de vivienda horizontal de densidad intermedia, dirigido a un mercado de nivel medio-alto, tiene su fundamento en las siguientes premisas: Favorecer el sentido de comunidad entre sus residentes dentro de la escala del conjunto, introduciendo espacios convocantes de estar y de reunión al programa del proyecto. Favorecer el sentido de individualidad y privacidad dentro de la escala de cada departamento, separando mediante espacios de amortiguamiento y transición, las áreas privadas de las sociales. Minimizar al máximo posible el consumo de energía del conjunto a partir de la distribución misma de todos los espacios componentes y del esqueleto volumétrico resultante en todas sus escalas.
Conservar y reubicar el mayor número posible de elementos vegetales preexistentes, introduciendo al mismo tiempo un nuevo paisaje vegetal compatible en densidad y composición con el paisaje endémico que caracteriza a Tulum. Crear un conjunto caracterizado por el uso de materiales orgánicos propios de la región, de alta resistencia y envejecimiento digno, en contraposición a materiales industriales accesibles en costo, que en su conjunto aseguren la viabilidad económica de un proyecto comercial con alta calidad de diseño y carácter propio.
El resultado es un conjunto de 38 departamentos de 3 tipos de 2 y 3 recámaras, con tamaños entre los 110 y los 220m2. Complementa el programa las áreas públicas de estar, los estacionamientos y las áreas de servicio. El total de superficie techada es 5,600 m2 construidos, distribuidos en cuatro bloques angostos de distinto tamaño, que responden a su jerarquía en el programa y su posición en el terreno de 3,700m2 de forma rectangular. Dos de los bloques son de cuatro niveles y 12m de altura, corren en el sentido largo del predio en el sentido este-oeste, que es el mismo sentido en que fluyen los vientos de refresco.
Un tercer bloque de tres niveles cierra el lado corto hacia la esquina del terreno que mira y conecta con un parque- glorieta y de forma natural marca uno de los principales accesos al conjunto. El cuarto bloque aloja los servicios y la palapa de estar, cuya doble altura protege del sol poniente a una parte importante del corazón central del proyecto que llamamos “patio de agua y viento”. Este amplio espacio abierto central es el resultado de alinear los bloques angostos a los límites de las restricciones perimetrales permitidas, logrando así una separación promedio de 16 metros que asegura una deseable distancia visual entre los propios bloques, al mismo tiempo que configura un espacio expansivo de 55metros de longitud donde se ubica la alberca. En suma, el "patio de agua y viento" es también un centro a la vez convocante y distribuidor, que aporta en sí mismo el 20% del área verde y permeable del proyecto. Forma parte de la experiencia particular de habitar este conjunto de vivienda en su relación con el extraordinario entorno verde y domesticado en el que se ubica. Por su parte, catálogo de materiales de acabado es mínimo: Estuco de cemento con pigmento integrado rojo para muros y fachada exteriores.
Este color fue seleccionado por su cualidad áptica de ser un fondo que permite darle profundidad de campo y resaltar el cuerpo y volumen de los elementos vegetales. Para los muros interiores de los departamentos se usó pasta dejando la libertad que cada usuario introduzca su propia paleta de color. Los materiales orgánicos son el bambú para barandales y mamparas de privacidad, piedra caliza para los pisos y baños, maderas resistentes a la humedad e insectos. En contrapunto los materiales industriales complementan el resto de las necesidades de durabilidad y resistencia estructural: Acero, aluminio y cristal templado en tres grados de opacidad con acento de color. Para nosotros este proyecto significó acometer nuevamente el reto de hacer arquitectura comercial con componentes locales y sensibilidad a las condiciones particulares del sitio, para demostrar que el buen diseño, medido en calidad de espacios reflejado en calidad de vida para los usuarios, es también un buen negocio.